Está comprobado que la inteligencia entendida en términos de Coeficiente Intelectual (CI) es un instrumento poco válido para predecir si alcanzaremos el  éxito personal y profesional.

Para conseguir la felicidad en nuestra vida, se hace necesario hablar de otras inteligencias muy relacionadas con nuestros cambios evolutivos y que nos han facilitado a la especie humana, llegar a nuestro actual nivel de desarrollo.

Vamos a tratar en esta ocasión la Inteligencia Emocional, ampliando el enfoque respecto a la inteligencia clásica o "tradicional".

Hablar de Inteligencia es hablar de adaptación, es crear nuevas respuestas a las exigencias del medio, es gestionar los estímulos que percibimos , generando nuevas opciones de respuesta.

Hablamos de Inteligencia emocional, entendida  

como la capacidad para entender nuestras emociones y la de los demás, desarrollando en nosotros la llamada "Empatía" o habilidad para reconocer en los demás los distintos estados emocionales en los que se encuentran y actuar en consecuencia.

Necesitamos conocer esos estados emocionales, identificarlos, reconocerlos y gestionarlos en nosotros mismos, como paso previo a entender de forma empática a las demás personas.

Todos los cambios importantes empiezan por hacernos preguntas poderosas:

¿Fomentan las familias, las empresas y los centros educativos la participación y el compromiso desde el enfoque de la inteligencia emocional?

¿Estamos sensibilizados de los efectos que producen las emociones en el desarrollo, en el trabajo y la salud?

¿Conocemos la influencia que las emociones ejercen en los resultados y en la productividad de las empresas?

Las emociones juegan un papel muy importante en el proceso continúo de adaptación, en esa necesidad de interactuar, relacionarnos y adquirir nuevos aprendizajes, que sean útiles para nuestra existencia cambiante y retadora.

En esta nueva de forma de entender la Inteligencia y su aplicación a las relaciones, en las áreas personales , laborales y el de la enseñanza, podemos resaltar dos enfoques con variables distintas:

1. - El control de la impulsividad mediante el desarrollo de habilidades interpersonales

2. - Regulación emocional o gestión emocional

Objetivo: Mejorar nuestra capacidad cognitiva o de pensamiento. Lograr mayor satisfacción y lograr nuestras metas.

El primer enfoque, desarrollado por Daniel Goleman, destacado por su capacidad de predicción respecto al éxito laboral y social de aquellas personas educadas con "Inteligencia emocional" como propone en su obra el referido autor. El concepto de IE puede detallarse con las siguientes dimensiones:

Autoconocimiento: Conocimiento y toma de consciencia de las propias emociones y sentimientos

Autogestión: Capacidad de adecuar nuestras emociones, adaptación a la situación y el momento

Automotivación: Saber motivarnos y aprender cómo demorar las gratificaciones y refuerzos

Empatía: Reconocimiento de las emociones ajenas Habilidades sociales: Gestión de relaciones, habilidades para resolución de conflictos. Capacidad de Influencia y liderazgo transformador.

Habilidades comunicativas: Escucha activa, lenguaje potenciador. Destrezas que ejercen una gran influencia en las posibilidades de obtener éxitos personales y profesionales.

El aprendizaje, para ser emocionalmente inteligentes, mediante la autogestión de emociones y su aplicación en el contexto de las relaciones familiares, en los centros educativos, en las organizaciones, en las empresas, cada día es más una realidad. ¿Cómo nos ayuda ser emocionalmente inteligentes?

Nos ayuda a conocernos a detectar nuestras fortalezas, nos entrena para mejorar nuestras áreas menos desarrollas, nos enfoca en lo que sí queremos lograr y nos facilita los recursos para conseguirlo. porque para conseguir el logro de cualquier objetivo, hemos de tomar el protagonismo de nuestra vida, ser partícipes de dichos objetivos, comprometernos y responsabilizarnos de alcanzarlos.

Favorece las estrategias para conocernos y conocer a las personas con las que nos relacionamos, y convivimos , aprendemos a cooperar y colaborar en equipo y aportando valor y mayor satisfacción y calidad a nuestra vida.

Vamos a tomar conciencia de nuestra realidad... Vivimos momentos especiales en los que importante maximizar los recursos, ser conscientes que cualquier pérdida de recursos, es un lastre personal y social que no hemos de dejar pasar sin más.

Somos consientes de qué forma las emociones intensas generan enfermedades psicosomáticas, provocan estrés y disminuyen la capacidad de respuestas conscientes y eficaces, reducen potencialmente el rendimiento y la satisfacción personal

¿Estamos teniendo en cuenta a las personas y sus emociones cuando nos relacionamos, para promover la cooperación, el desarrollo de las excelencias individuales y el empleo de todo su potencial ?

Sara Cobos

Coach Profesional y de Familia

www.diferenzia.com

www.ecofam.org

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