PARA PONERSE A PENSAR

He concluido hoy el periodo lectivo con mis alumnos de segundo de bachillerato. Un grupo de once chavales, de los cuales cinco están prácticamente deaparecidos. La semana próxima haremos exámenes de recuperación, exclusivamente. Pero hoy hemos tenido el correspondiente a la tercera evaluación. En el momento de entregar su examen un alumno se dirige a mi y me comenta en voz bien alta: "profesor, si le digo la verdad sólo dos obras de arte me han emocionado en todo el curso, el `retrato de Paulo III y sus sobrinos´, de Tiziano y la `casa de la cascada´ de Frank Lloyd Wright". No lo ha dudado. Parecía tenerlo bien claro.


Tiziano: "Retrato de Paulo III y sus sobrinos Alejandro Y Octavio Farnese" (1546). Nápoles.

Ni las telúricas pinturas de las cavernas paleolíticas, ni la sublime belleza de las iglesias románicas o de las catedrales góticas. Tampoco los sugerentes cuadros de Rothko que hemos visto estos últimos días. Nada del `ángel sonriente´ de Reims o de los colores de los impresionistas. Ni siquiera las obras de Miguel Ángel o de Velázquez. Ni acordarse de los monumentos de Sevilla que hemos recorrido juntos. No debieron servir mis explicaciones in situ de `la ronda de noche´ de Rembrandt. Tal vez no debí de transmitirle la pasión por el arte mientras contemplábamos en directo ´el callejón´ o la bellísima `joven de la perla´ de Vermeer. De nada parece haber servido contemplar las obras de Van Gogh en su museo de Amsterdam. ¡Sólo dos obras parecen haber llamado la atención de ese alumno!

A lo largo del curso habrán pasado ante sus ojos unas dos mil imágenes de obras de arte, habrá realizado más de una docena de trabajos individuales, efectuado numerosos comentarios, copiado apuntes, numerosos esquemas y tramas conceptuales. Unos doscientos artistas habrán sido sus compañeros de curso. Su profesor no ha faltado ni un solo día a clases. En un grupo tan reducido habrá tenido ocasión de preguntar cuandas dudas le surgiesen. Este blog debería haberle servido de apoyo y de espacio para aclarar esas dudas o para responder a sus inquietudes, para emplear los recursos que aquí aparecen a su disposición.


Frank Lloyd Wright: "La casa de la cascada" (1937). Bear run, Pensilvania, EE.UU.

Obviamente, agradezco la sinceridad de mi alumno y no le considero, además, responsable de la situación. Para contextualizarla deberíamos tener presente qué es lo que está pasando en la sociedad española y, más concretamente, en nuestro sistema educativo. Los teóricos y pedagogos de la "enseñanza-basura" afirman que el alumno aprende mejor si participa en la construcción de sus propios conocimientos, guiado por el profesor, reduciendo al mínimo los elementos puramente transmisivos. Pero la sensibilidad hacia el Arte ha de ser no sólo transmitida, sino ejercitada de manera cotidiana. Ver, analizar, opinar, criticar... todo eso y más cosas hemos hecho este año. En cualquier caso, es necesario estudiar. Porque sin estudiar (sin esfuerzo intelectual) no se aprende Arte (ni nada) y si no se aprende es imposible emocionarse.

Y los políticos: empeñados en crear bachilleratos de corto recorrido a los que puede accederse con deficiencias instrumentales básicas. Y no hablemos de la miseria en la que se encuentra sumida lo que aún se sigue llamando Humanidades; no sé por cuanto tiempo. Me quedo un poco como ese maestro de Magritte, de quien escribíamos aquí ayer. Parece estar (el maestro) de espaldas al escenario y tal vez ese escenario haya cambiado y ni el maestro ni yo nos hemos dado cuenta.

Tiene razón mi alumno: las obras de arte han de transmitir emoción. Pero dos obras emocionantes en todo un año (114 horas de clase) parecen bien poca cosa. A no ser que los jóvenes estén ya por no emocionarse más que con aquello que no les supone esfuerzo alguno.


René Magritte: "El maestro de escuela" (1954). Ginebra.

Desde luego que Tiziano y Wright han emocionado a mucha gente y así seguirá siendo, pero como ellos hay muchos otros artistas. Mi alumno se los ha debido de perder. Algo está fallando. En algo estamos fallando, Encima del maestro de Magritte hay una tenue luna, un breve haz de luz. No perdamos la esperanza. Intentemos seguir emocionando.

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Comentario por Juan Diego mayo 26, 2008 a las 12:41am
Pedro, Luis Ignacio: muchas gracias por vuestras opiniones y consejos. Seguiremos en la tarea, desde luego. Saludos cordiales.
Comentario por Luis Ignacio García mayo 25, 2008 a las 6:02pm
Pues yo creo que hay que felicitarte. Mira el vaso medio lleno ¡Has conseguido que uno de tus alumnos haya sentido emoción ante dos obras de arte! Puede parecer poco pero es mucho, quien se emociona una sola vez es capaz de hacerlo muchas más veces. La enseñanza (sobre todo la que afecta a la sensibilidad) es algo de largo recorrido. Es cierto que el ambiente no ayuda gran cosa, que se tiende a embotar al personal con cosas de gusto dudoso, pero ya ves, tú has logrado atravesar esa barrera y tocar la sensibilidad de tu alumno. ¡Felicidades!
Fíjate en el sector iluminado de la luna del cuadro de Magritte, ¡para qué ocuparse de la zona oscura!

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