Si consideramos que la educación es un proceso dinámico y dialéctico, entonces no debe extrañarnos  pensar en la necesidad de cambios en la educación de acuerdo a momentos históricos que vivimos,  pero no desde resentimientos sobre los  males  del pasado “vista desde  pensamientos occidentales como son: La mala formación docente, la desarticulación entre niveles y modalidades de educación formal, la pobreza,  , los índices de analfabetismo, la deserción escolar, el abandono, la repetición, la formación y la falta de ítems para los maestros, la infraestructura paupérrima” etc. Sin duda, estos males históricos han hecho mucho daño para la construcción de un país colonial o han sido su principal instrumento de dominación y colonialismo, es importante el cambio desde una mirada al pasado, para un repensar del presente y poder vislumbrar un futuro mejor; Somos concientes que nuestros problemas como sociedad son reproducciones históricas de intereses sectarios o partidarios de unos cuantos, a los que les ha interesado la educación como un  instrumento de dominación y colonialismo. Estamos aprendiendo a aceptar que es preciso cambiar,  estas cosas como parte de una integralidad y sobre todo que exista una estrecha relación entre educación, sociedad, naturaleza para un entramado significativo y no un sometimiento a la inversa o sea, si antes fuimos “sometidos” ahora “sometemos”.

 

Es de suma urgencia que las comunidades educativas participen en el surgimiento o resurgimiento de una nueva educación, y tiene que ser desde la participación primero en los proyectos históricos de la sociedad y segundo tiene que reflejarse en proyectos institucionales, tercero  llegar con toda esa intencionalidad  a la cultura del aula, donde toda la cultura social es convertida en cultura escolar por el docente y se estrecha la brecha entre sociedad y estado, entonces si la educación se convierte en mediadora para tal cometido, por que no hay mejor espacio de socialización que la escuela, no en vano Freire, nos  plantea el carácter esencialmente político de los procesos educativos, al plantearnos que La educación, o bien funciona como un instrumento utilizado para facilitar la integración de la generación más joven dentro de la lógica del sistema actual y obtener su conformidad al mismo, o bien se convierte en la práctica de la libertad, en virtud de la cual hombres y mujeres se enfrentan crítica y creadoramente con la realidad y descubren la forma de participar en la transformación de su propio mundo.

Las Instituciones Formadoras de Maestros, debe ser la vanguardia en  la construcción de proyectos, empezando de hacer proyectos que nos acerquen a la comunidad, los proyectos deben acortar la brecha que aún existe entre  Escuela y Sociedad

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