Hoy El País publica dos artículos educativos que invitan a la reflexión:
- La escuela saca suspenso en emociones
- Cuando el profesor admira a sus alumnos

El primero de los artículos empieza así:
"El pequeño Darío (11 años, sexto de primaria en un colegio público de Madrid) no atiende en clase de lengua porque se aburre y se dedica a interrumpir y a molestar a sus compañeros. La profesora, tensa porque el curso se agota y apenas ha cumplido la mitad del temario impuesto por Educación, pierde los nervios, grita y castiga al alumno a salir al pasillo. Al día siguiente, la escena se repite. Y también la semana siguiente, y la otra, y la otra, y así hasta entrar en una espiral perversa que a ella la sitúa al límite de su resistencia y al chico lo va hundiendo en un pozo del que no sabe cómo salir y que le genera rechazo a acudir cada día a ese lugar desagradable llamado colegio."

En el pasillo de las aulas de primer ciclo de mi centro siempre hay a alumnos y alumnas (sobre todo ellos), apoyados al lado de la puerta de su clase. Todos los días te encuentras uno, dos y a veces hasta cuatro o cinco.
¿La expulsión sin más es la solución?

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Comentario por María L. septiembre 6, 2008 a las 11:43pm
Encantada de verte de nuevo, Chelucana. Parece que se acaban las vacaciones...

He leído el enlace que envías, y está claro, no sólo hay que castigar sino también premiar o felicitar cuando las cosas se hacen bien. A todo el mundo le gusta que le valoren su trabajo, aunque sólo sea con unas palabras de agradecimiento y, por supuesto, a nuestros alumnos y alumnas también.

Si nos fijáramos más en lo que las chicas y chicos hacen bien y dedicáramos más tiempo a felicitarles cambiaría nuestra visión de las "odiosas clases de ESO", tanto por parte del profesorado como del alumnado.

Hay que ser positivos, nunca negativos ;-)
Comentario por Amanda septiembre 5, 2008 a las 6:50pm
Hola: los docentes, deberíamos tener a veces un poquito más de humildad, y reconocer que muchas veces, a nuestro pesar sin duda, generamos el malestar. Deberíamos preguntarnos por ejemplo, ¿cuántas veces miramos a nuestros alumnos a la cara, mientras pasamos la lista de asistencia al inicio de cada clase? ¿Nos damos cuenta si está triste o con cara de enfermo?
Estoy en plena corrección de tareas de mis alumnos, por eso dejo esto por ahora.
Saludos para todos de Amanda desde Uruguay.
Comentario por profesor Francisco septiembre 5, 2008 a las 3:28pm
Hace falta formación en inteligencia emocional para los profesores y para alumnos, no sólo para que su trabajo sea satisfactorio, también para que mejoren en su vida. La verdad es que la sociedad en su conjunto necesita mejorar sus habilidades de comunicación ¡hace falta formación en inteligencia emocional para todos!
Para hablar sobre esto ayer creé en mi web este foro:
Foro para que alumnos y profesores mejoremos como personas

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