No hay mal que por bien no venga
por Lic. Norma Borges Perdomo
Egresada de la Universidad de la Repùblica
Montevideo-Uruguay

 
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         El vocabulario social del uruguayo, (claro es que no en exclusiva)se encuentra fuertemente influenciado por frase hechas, refranes o dichos, muchos de los cuales se conectan con la moral de los estoicos.

         Se trata de frases cotidianas contradictorias, en sí mismas, en su mayoría, pero que no son objeto de reflexión o análisis.
 
         Dada su gravitación en lo que hace al comportamiento y al pensamiento, como reguladoras de los mismos, se impone un examen por lo menos de las más frecuentes.
No hay mal que por bien no venga. Al mal tiempo buena cara.

         Quién no oído estas frases? Las dos proposiciones presentan tres aspectos a tener en cuenta: 1) La aceptación de la existencia de un mal y su superación. 2) La obtención de consuelo y resignación instantánea. 3) Al no explicitarse formas concretas de superación de tales contrariedades, se conduce al sujeto al quietismo.

         En la formulación de estos breves y aparentemente inofensivos refranes, se reconoce que ha habido, por lo menos, un hecho negativo esto aparece claro. Pero a la vez que se reconoce y se verifica como tal, se atenúa su efecto pronosticándose un bien por-venir. Se busca así tornar en positivo vgr. un dolor físico, esto es, eliminar o disminuir su presencia a la espera de un bien que llegará en consecuencia, acerca del cual nada se dice.
 
         Los elementos que juegan en estas frases son: a) un mal, ya sea una enfermedad, una injusticia, un infortunio, etc., por otro lado b) el anuncio de un bien, un algo que exorcizará o atemperará la presencia de esa contrariedad. Este anuncio, -según puede observarse- va destinado a producir en el ánimo de quien lo recibe, una sensación de consuelo, cierta tranquilidad o fomento de su esperanza, y c) a diferencia de los dos elementos anteriores, aparece un tercero que es lo que no se dice, lo que se deja entrever, es la rendija que se abre a lo no-conocido, a lo no-nombrado. En efecto, se dice que todo mal, conlleva algún bien, pero no se explicita cual sea éste, ni cómo y cuándo acontecerá. Sin embargo se da por descontado que más tarde o más temprano puede esperarse su llegada. Hay una invitación latente a no inquietarse (léase a no moverse), a esperar pacientemente. Qué? Lo único que puede saberse es que será un algo bueno, pero nada más. Y qué es, en definitiva, eso no- nombrado? Para los estoicos: la providencia, la razón universal, el destino...; para los contemporáneos: el destino, Dios, la nada.

         ¿Detrás de tales consejos, hay intensiones sinceras de parte del emisor? ¿Puede intervenir la ignorancia, o la falta de información, o quizá la impotencia para resolver una situación y de ahí su uso? ¿Quién no ha echado mano de ellas alguna vez? Por cierto que creo en las buenas intenciones que animan a quienes la utilizan, así como también no es menos cierto que no puedo tirar la primera piedra en su utilización.

         Aún resta una pregunta y es si su formulación es desde algún punto de vista constructiva. Que yo espere el acaecimiento de algún bien cuando veo el mal, vgr. el hambre que padecen tantos y tantos, además de estúpido sería muy poco serio de mi parte.

          El siguiente ejemplo, de uso muy extendido en tiempos de la dictadura militar, permite ver la actualidad del contenido ideológico en un contexto muy particular.
 
         Juan fue despedido de su trabajo. Su jefe le dijo que ya no requerían de sus servicios porque la empresa atravesaba por un mal momento y que por tanto debían reducir el personal. Ante la desesperación de Juan, su jefe lo palmeo diciéndolo: que le va hacer mi amigo, al mal tiempo hay que ponerle buena cara.
 
         Las palabras recibidas de parte de sus compañeros -aunque en otro tono- culminaron en: no te preocupes Juan no hay mal que por bien no venga, quizá más adelante encuentres algo mejor.

         El trabajador a la vez que sabe que la empresa continua tomando personal y que comprende la sana intención en los consejos de sus compañeros, no puede dejar de pensar que está sin trabajo por una injusticia, y que a sus hijos no los alimentará con refranes.
 
         El mal, o en este caso, la injusticia laboral es innegable, y la única forma de superarla es con la reposición del trabajador a su puesto. Esto lo saben Juan y sus compañeros, pero estas frases se vuelven doblemente efectivas cuando no hay garantías para los derechos laborales y en consecuencia la posibilidad de reclamo en negada.
 
         La preocupación de los que rodean al trabajador queda reducida a palabras; palabras huecas de sentido, y a que a poco de analizadas se constata que no quieren decir nada y poseen además, la particularidad de adormecer conciencias. Son tranquilizantes de rápida acción y duración efímera. 
 
         Por otra parte la actitud que por este entonces mantenían las patronales para con sus empleados, recuerda aquellas palabreas de Epitecto que casi me eximen de comentarios: "si te dan un trabajo penoso encontrarás en ti la paciencia; al insulto, opondrás resignación."(14) Los trabajos penosos existen en la medida que no se los denuncia, que no se los combate. El insulto es utilizado cuando por ej. al abolirse las instituciones, -las leyes y normas- las patronales gozan de total impunidad.
 
         Fue en circunstancias como estas, que el trabajador en general, debió acudir a manantiales de paciencia y adoptar una actitud pasiva cuando arremetían contra él, y resignarse cuando eran otros los atropellados, por no poder manifestarse, so-pena de las represalias de que podía ser objeto.

         En las reiteradas ocasiones en que es utilizada la frase: no hay mal que por bien no venga, si se repara en su entorno se observa que se está ante un hecho, o una circunstancia en la que las explicaciones de razón y/o científicas no son conocidas o resultan insuficientes. Un hecho tal rodeado por las anteriores premisas, tratará de ser atenuado, mediante la recurrencia a frases o refranes populares, con la sana intención de provocar una sensación de alivio cuasi mágico, invalidándose de ésta forma la posibilidad de análisis, al menos en lo inmediato.

         A continuación examinaré casi exclusivamente el capitulo LXXVIII de la Cartas Morales de Séneca a Lucilo. Allí el tema que trata es el de las enfermedades corporales, temática que está presente en casi toda su obra. La decisión de escoger este capítulo, obedece primeramente a que se presta para mostrar la resignación subyacente y en segunda instancia permite, -casi en una citación continua- examinar la presencia indirecta del estoicismo en nuestro medio.

         De cómo han de sobrellevarse las enfermedades. Recomienda Séneca a su amigo una actitud ciertamente singular ante la presencia de las enfermedades; véase cómo los sentimientos forman parte de la receta: "contribuyeron mucho a la buena salud los amigos, cuyos consejos, vigilias y conversaciones me aliviaban"(15)

         Aún entre los contemporáneos del maestro, esto suena a un consejo trivial, aunque convincentemente presentado y destinado a desviar el de atención, como se verá en lo que sigue.

         Como es sabido las enfermedades acarrean molestias e incomodidades en mayor o menor grado, y de tales contrariedades no estaban exentos los romanos.

         "Pero es molesto -dirá alguno- carecer de los placeres acostumbrados. Abstenerse de la comida, padecer sed y hambre"(16)

         Y se contesta el maestro, "el estómago se hará moroso y odie lo mismo que antes Apetecìa. Mueren los mismos deseos. Cenaras como enfermo, o mejor dicho, por fin como cuerdo"(17) 

         El interlocutor puede continuar objetando los inconvenientes a los que se ve enfrentado diciendo: "Pero nada -se replicara- me deja hacer la enfermedad, que me quitó todas mis actividades". (18)

         La respuesta ofrecida a continuación es de particular interés ya que apunta al logro de la tranquilidad del ánimo y no a las causas de su aparición.

         "La enfermedad afecta al cuerpo y no al ánimo... Probarás que puede vencerse la enfermedad o al menos soportarse. (19)

         Pero cómo deslindar alma y cuerpo. Una respuesta posible siempre dentro del estilo estoico, podría ser la siguiente.

         "Las distracciones honestas se convierten en remedios" Debes saber que 

          "Hay tres cosas graves en toda enfermedad: a) el miedo a la muerte, b) el dolor del cuerpo y c) la interrupción de los placeres"... a) desprecia la muerte. Nada es triste cuando te evades de este miedo" b)"Nadie puede sufrir mucho y por mucho tiempo" "Si es larga tiene interrupciones, da lugar a rehacerse, proporciona mucho tiempo y, necesariamente, como broto cesará. La enfermedad breve y precipitada hará una de estas dos cosas: o se extinguirá o te extinguirá. 

          La enfermedad priva de los placeres corporales, pero no los quita para siempre... Pero los placeres del espíritu, que son mayores y más ciertos ningún médico los niega"(20)

          Como se ve la vigencia de estos conceptos es indiscutible. De lo dicho hasta aquí, puede concluirse que: a) si no tememos a la muerte, b) si conocemos que el dolor cesará de una forma u otra, y c) si sabemos esperar y aprovechar la interrupción de los placeres, es forzoso concluir, primariamente y siempre siguiendo a Séneca -que los que antes creíamos eran males, poseen una alta cuota de gratificación. En otras palabras, lo que se dice es que las enfermedades no son un obstáculo para la felicidad interior.

         Del bien que acarrean los males. Si las enfermedades no son males, como queda dicho, entonces qué son? El preceptor de Nerón se esfuerza por demostrar la fugacidad de los males. "lo que fue amargo cuando se padecía, es grato, cuando pasó, haberlo sufrido, es natural alegrarse del fin del propio mal. Quien se encuentre en estas dificultades diga: Tal vez más adelante me complacerá recordarlo(21)
 
         Más allá de todas las objeciones que a una mente sana le merezcan estas últimas palabras, para Séneca en las enfermedades no hay mal. Claro está, queel ciudadano romano nocreo que pensase de igual forma.

         Fundamento último. Preocupaciones y reflexiones como a las que da respuesta este autor, no son de modo alguno fruto únicamente de su frondosa imaginación, sino que las mismas se encontraban latentes en el contexto de la vida romana.
 
         La escuela estoica hasta Séneca presenta ciertas lagunas, que amenazaban con derrumbar lo que hasta ese momento se había divulgado. Cómo justificar el sufrimiento físico, las pestes el sufrimiento moral, la injusticia social?

         Crisipo ensayó una respuesta englobante de la problemática "A veces... la desdicha ataca al bueno, no como al malo por razón de castigo, sino por otro orden, al igual que en los Estados"(22) Se intenta explicar de un plumazo la injusticia de la que puede ser objeto un hombre honesto, o un Estado, pero, por qué sobrevienen los males? No habrá de ser por razón de castigo, sino por "otro orden".
 
         Si bien Crisipo no perfecciona este elemento, Séneca habrá de retomarlo y darle una forma acabada, tratando de cerrar de un golpe las puertas de la duda. Es así que acude a la visión del universo como un todo, en el cual hasta lo más pequeño es influenciado por ese todo.
 
         Como puede advertirse la visión cosmológica es el fundamento que justifica todo tipo de sufrimiento, injusticias o contrariedades que le sobrevengan al ciudadano.
 
         El destino, razón o providencia, como le llaman, ya ha prefijado las cosas, resistirse a ello no es de sabios, dicen, es en su aceptación que se encuentra la explicación y en consecuencia la paz interior y el consuelo. Si todo está prefijado qué le queda por hacer al individuo? He aquí el fatalismo en que culmina el estoicismo.

         Expondré a continuación un relato de un hecho de nuestros días, que se ajusta sorprendentemente a los consejos senecianos, más arriba citados, en forma resumida.
 
         Carlos sufre de hepatitis de tipo B. Esto significa que fue contagiado. En su caso el contagio se debió a la falta de asepsia médica.
 
         Un amigo suyo al visitarle intentando sinceramente animarle le dice que tenga paciencia que no hay mal que por bien no venga. Fíjate Carlos -continua- que ahora podrás descansar tu mente y tu físico de las tensiones diarias, además estás muy bien atendido y rodeado de afecto, y así te vas alimentar en forma correcta y sin los apuros diarios.

         Carlos que hasta ahora no había reparado en la popular frase, la cuestiona diciendo: qué bien puedo tener o podrá acaecerme, si estoy en cama, sin poder moverme y con una dieta que no me agrada.
 
         El enfermo quiere sentir el efecto consolador de la frase en cuestión, pero la realidad no se lo permite, ella le dice que debe guardar cama por varios meses. Y continua diciendo: que quiere ser él quien decida cuándo habrá de descansar, que no le agrada sobrecargar a otros, y que el afecto que sientan por su persona puede ser expresado en infinidad de ocasiones y no precisamente en ésta, finalmente expresa, que no se resigna a la falta de medidas que eviten el contagio.
 
         Aunque el amigo de Carlos o cualquiera podría responder con una larga cadena de "respuestas prefabricadas", prefiero que sea Séneca quien argumente.
 "te haré demostración que no son males los que ahora lo parecen!(23)

         Obsérvese la proximidad del texto con la popular frase, esto significa que una enfermedad no es algo malo, "no son males" sino que "lo parecen", por tanto el hepatitis de Carlos no es algo malo sino que más bien lo parece! 

         Además ellos suceden a favor de aquellos" que son su blanco.

         De acuerdo a lo dicho hasta aquí por Séneca, queda claro que los males que afectan a los individuos tienen un carácter aparencial; tómese debida nota de la peligrosidad que encierra una conclusión tal.
 
         La continuación de la cita ya expuesta, remite la solución de estos problemas a un contexto que trasciende lo inmediato.

         "digo ahora que éstas cosas que tú llamas ásperas, adversas y dignas de abominación, son, en primer lugar, a favor de aquellos a quienes suceden, y después en utilidad de todos en general"(24)

         La referencia al Todo estoico no se ajusta al ejemplo contemporáneo propuesto, ésta carencia es uno de los recortes, producto de la acomodación que ha efectuado la doctrina en su transitar por los siglos.
 
         La explicación final o fundamento último de su ideología, se encuentra en la visión cosmológica. De esta forma se establece una relación causal con los hechos naturales que no da lugar a espacios abiertos, que puedan fracturar su unidad, se da coherencia interna y validez universal a su pensamiento filosófico. Los hechos se relacionan pues, causalmente unos con otros.

         De camino a la providencia. Si no estuviera obligada a decir quién pertenecen las siguientes palabras, y recordando el triste caso de Juan, podría pensarse que las mismas fueron dichas por su ex patrón.

         "conviene sufrir todos los sucesos con fortaleza": al mal tiempo buena cara, "porque no todas las cosas suceden como pensamos; vienen como está dispuesto": Que lleva a hacer mi amigo hay que aguantarse quieto, " y si desde sus principios está así ordenado no hay de que té alegres ni de que llores": Siempre ha sido así el patrón es el que manda, ergo: no es necesario un sindicato. "porque aunque parece  la vida de cada uno se diferencia con grande variedad, el paradero de ella es uno"(25).

         Qué hay detrás de este ordenador y consolador universal, que aunque con recortes, permite velar las verdaderas intenciones que se persiguen? Marco Aurelio responde con impecable claridad: "Todo proviene de aquella Razón Universal del mundo, o procede según consecuencias necesarias"(26)
 
         El estoicismo se vale de la noción de providencia, para validar y preservar un orden económico injusto, que la realidad cuestionaba a diario, 

         Quítese la fuerte presencia del elemento providencial, y aplíquese su contenido a nuestros días y se verán las coincidencias.
 
         La providencia -dicen- todo lo ha dispuesto para que la vida del ciudadano pueda ser virtuosa, a través del ejercicio del sufrimiento:

        "Se marchita la virtud sin adversario. Sólo se ve cuán grande es y cuanto vale, cuando demuestra qué es lo que puede aguantar..."(27) "Como puedo saber con que entereza has de soportar, la pérdida de tus hijos, si ves a todos los que has criado...(28).

         Se le enseña al estoico a que acepte la existencia del dolor, que lo asuma como tal, ya que estas contrariedades son de alguna manera invalidadas o controladas por el todo. La resultante de tal doctrina es la indiferencia por el mundo exterior, indiferencia exactamente en lo que se refiere a los cambios sociales.
 
         La conducta impulsada por el estoicismo es la pasibilidad económico-política, la única preocupación que se estimula y aconseja radica en el cuidado de la vida interior de cada ciudadano. Las enfermedades, las injusticias y arbitrariedades de gobiernos despóticos, los sufrimientos de cualquier tipo son escollos, pruebas, que deben sortearse para alcanzar la paz interior, la sabiduría, la virtud.
 
         Aunque no conozco proposiciones confeccionadas por los estoicos como las que he propuesto, a esta altura creo que puede verse con mayor claridad la arraingambre estoica que las mismas presentan. 
 
         Más arriba anotaba tres aspectos a tener en cuenta en las proposiciones, ycomo puede verse estos elementos se ajustan claramente a las explicaciones que sobre su doctrina nos dan sus autores.

         1- La intención de aceptación y superación de los males, es válido tanto para las frases populares como para la doctrina.
 
         Como se ha visto para el estoico las contrariedades, las enfermedades, en primer lugar no son tales, además suceden a favor de quien las padece haciéndose extensivo este beneficio al todo y finalmente son una prueba para demostrar la virtud.

         En el caso de nuestros contemporáneos la obtención de la Virtud, es un elemento faltante y yo diría irrelevante en este punto. En cambio el fenómeno de aceptación y superación se ajusta de modo inequívoco al contenido de la doctrina.

         2- La intención de resignación y el consuelo se aplica y produce igualdad de efectos, tanto en unos como en otros, ya se trate de la vía de los consejos y las enseñanzas, ya se trate de la vía de las "respuestas prefabricadas", por uno y otro camino acabamos en Roma.

          La intención de la doctrina era el dar respuesta a la crítica situación social que vivían primero los atenienses y luego los romanos. La respuesta en ellos se tradujo en aquietar, dar consuelo y resignación, pero no solución.

          Como ya se ha visto, las máximas populares animan al espíritu abatido pero no solucionan nada.

         3- El quietismo, que es la resultante de la doctrina, se ajusta por igual a los ejemplos propuestos.

         Una doctrina tal como la estoica que deja en manos de la providencia, la resolución de todos los problemas, ata de pies y manos a aquellos a quienes va dirigida.

         El contemporáneo que sale al paso ante dificultades con frases de tan alto contenido estoico -aunque desconozca sus raíces- igualmente deja todo como está.

         En uno y otro caso se produce una cierta oxigenación emotiva y/o escapismo ante la realidad.

         En un caso el escapismo es creado y perfeccionado por sus autores. En el otro caso el escapismo es re-creado y alentado por el sistema socio-político imperante.
 
         Pero en ambos casos los destinatarios son guiados inconscientemente, hacia la pasividad exterior.
 
         Decía M. Aurelio, que es suficiente con saber que formo parte del todo, y por tanto nada podrá hacerme desdichado. Esta respuesta es suficiente para aquietar el ánimo del estoico común. Si la providencia, o el todo, resuelven entonces, para qué preocuparse.

         Los contemporáneos no poseen una visión cosmológica del estilo y formas que concibieran los estoicos. No obstante y como ya anotaba, en algunos casos el emisor deja una puerta abierta a un algo solucionador de problemas, en otros el emisor confeso de no creer en efectos mágicos, queda sin respuesta ante el uso de dichas frases, que consciente o inconscientemente con asentimiento o sin él, los sujetos cohabitamos con ellas, así como también con sus consecuencias inmovilizadoras.
 
         La moral de aguante, en tiempos de crisis histórica como la que atravesara nuestro país, se avino a la ideología dominante sin inconvenientes, dado su arraigo social y aceptación inconsciente. 

14. Manual de Epitecto pag 257
15. Op. Cit p. 477
16. Ibidem . pag 477
17.Manual de Epitecto p. 483
18.Ibidem p. 481
19. Ib. P. 481
20.Ib. p. 483
21.Ib. p. 477
22.Barth. Los Estyoicos p. 76
23. Séneca Los Siete Libros p. 12
24.Séneca Op.Cit p. 12
25. Séneca Op. Cit p. 23
26. Barth Los Estoicos p. 75
27. Séneca Op. Cit p 47
28.Op. Cit p. 70-71

© Lic. Norma Borges Perdomo para Informe Uruguay

 

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