¿Google nos vuelve estúpidos? otra vez el debate...

"El sentimiento que experimentamos al contemplar un cuadro, no se puede distinguir del cuadro ni de nosotros mismos. El sentimiento, el cuadro y nosotros mismos estamos reunidos en nuestro misterio" René Magritte en una carta a P. Colinet en 1975

magritte, nubes

Vuelve el tema eterno acerca de la calidad de los contenidos en la web2.0, tan antiguo como la red. Y lo hace en forma de diversas reacciones a un artículo escrito por Nicholas Carr, ¿Google nos está volviendo estúpidos? en el que se afirma que leemos de forma más superficial que en nuestro pasado analógico (de los libros impresos).

Dejando aparte que ni siquera la cita a google como metáfora de la idea es nueva (leíamos, en el ámbito de la educación hace unos años, sobre la "Googlelización" del elearning", término que venía a defender la calidad superior de las plataformas de pago frente a la baja calidad de los contenidos generados por el usuario), reacciono en este post, como lo hacen otros en la esfera hispana, por un motivo fundamental, que rompe mi habitual tono moderado: Estoy harta.

Primero fueron las sospechas acerca de la "realidad" del nuevo medio (Braudillard), después surgió el debate, que aún sigue vivo, sobre los medios fast food. Luego nos acusan de leer en diagonal. O en palabras de Piscitelli, con el que estoy bastante de acuerdo, ayer fue Cassin, hoy es Carr. Ayer fue Andrew Keen en The cult of the amateur o cómo internet está acabando con nuestra cultura y economía, hoy es Mark Bauerlein en The dumbest generation (la generación más sorda).

Incluso Umberto Eco nos decía hace unos meses que la fe ciega en Internet crea mostruos.

El tema empieza a recordarme la encarecida defensa de la propiedad intelectual de la SGAE desde hace unos años y hasta nuestros días: el intento de algunos, supuestamente monopolizadores del conocimiento, molestos por el intrusismo de la mayoría, de defender una oligarquía intelectual basada en criterios muy, muy subjetivos sobre lo que es o no la forma correcta de escribir, leer e incluso pensar en internet.

Tengo la sensación, además, de que se trata de una "rabieta" de los no nativos, ni apasionados digitales, por su falta de comprensión de los cambios que internet trae consigo. Me pregunto, ¿qué nos asusta tanto? ¿es una reacción a una complejidad para la que los no nativos, aunque en ocasiones apasionados digitales, no estamos aún preparados? Está claro, como comenta Freire, que nuestra adaptación a la era digital es lenta y por tanto vivimos una época de transición hacia un nuevo orden cognitivo e intelectual.

Y quizás resulte, paradójicamente, que los nativos digitales se estén dedicando, mientras nosotros seguimos planteando diatribas teóricas, a desarrollar la web de la que todos disfrutamos y que nos permite, técnicamente, mantener este y otros mil debates:

"What the devil's wrong with these kids today?
Kids!
Who could guess the they would turn out that way!
Why can't they be like we were,Perfect in every way?
What's the matter with kids?"


Letra de "bye, bye birdy" (¿Qué pasa con los chicos de hoy en día?, ¡Quién hubiera imaginado que serían así!, ¿Porqué no pueden ser tan perfectos como nosotros lo fuimos?¿Qué pasa con los chicos?)

Hay más datos...incluso hoy, si nos pasamos por Readwriteweb leeremos que wikipedia estupidiza a nuestros hijos ;) o que "eruditos" escoceses en educación certifican que los niños se dedican a buscar en internet lo que antes buscaban en libros, lo cual les parece aberrante. ¿No será que padres y profesores debemos adaptarnos a esta nueva forma de aprendizaje y enseñar a aprender o conducir la evolución de nuestros hijos frente a un entorno que no es el mismo en el que crecimos?

Piscitelli, otra vez, lo refleja bien en este párrafo:

"Lo cierto es que el mash-up, los cross-media la vj culture (ver VJ: Audio-Visual Art and VJ Culture: Includes DVD de D-Fuse) la cultura del reciclado, las ideologías del rip, mix & burn, pero sobretodo la cultura de la copia, la remediacion, la estética relacional, la post-producción y el remixado, están abriendo un mundo nuevo que esta siendo entusiastamente abrazado por las nuevas generaciones."

Creo que también Antonio Ortiz en Error500 como Freire o Kelly, que ironizando al respecto de la frase "bomba" nos dice ¿Nos está convirtiendo Google en más inteligentes? estarían de acuerdo con mi posición.

Por aportar algo más al debate, creo que puede relacionarse con el establecido hace unos años sobre la nueva cultura visual o lo que se denominaba hiperrealidad. Argumentaban entonces teóricos como Braudilliard o Sartori sobre la irrealidad, el carácter superficial del "pensamiento visual" ante el analógico, del nuevo medio. Sartori analizaría el tema de la cultura visual, de la presentación visual de ideas diciendo que desembocan en el no significado. Ignoraban, en mi opinión, como sigue ignorando Carr, lo psicológicamente evidente y una de las bases del aprendizaje humano: el cerebro no es un recipiente ni una masa energética a la espera de algo que la mueva, sino una energía en alerta perceptiva, un acto creador capaz de transformar todo cuanto se le relaciona. Nos estamos volviendo, con la web, más inteligentes.

Más allá de todo esto, desde un pensamiento de corte construccionista, no tendría así sentido hablar de lo real o lo irreal. Baudrillard, Sartori, Carr o todo el que defienda la "exclusividad" de algunos, o su relevancia a la hora de producir contenidos en internet ,se sitúan a sí mismos en un lugar de juicio, a mi modo de ver, maniqueísta y divino: más allá del bien y del mal.

Todo ello tiene una relación directa con eso que está tan de moda y que se denomina procastinacíón, como característica de la cognición o el aprendizaje multitarea (virus de la multitarea) que Carr y otros critican:

¿No surgirá la creatividad, en parte, de esta fragmentación? Leía estos días en ecuaderno y al definir la procastinación, una cita a John Maeda que sugiere esto mismo. En mi caso y aterrizando un poco ya en lo mundano de la escritura de un blog, cada post es el resultado de un proceso en el que reside varios días en mi área de borradores, durante los cuales voy añadiendo notas, ideas, referencias, recuerdos, imágenes y demás elementos que surgen mientras realizo otras muy diversas tareas (procastino o postergo la ejecución de una actividad). De hecho, podríamos decir que las ideas son hipepertextuales, emergen de conexiones neuronales que se establecen en base a tareas, a muchas tareas, a la multitarea.

Dejemos, que dejen los intelectuales de capitalizar lo que es o no cierto, lo que es o no correcto. Dejemos de poner frenos a una evolución colectiva ya imparable. Dejemos de reprochar a nuestros cerebros (no saben hacer otra cosa...) que se adapten al medio. De forma colectiva, pensemos (We think... (video subtitulado español))

Porque aunque seguro que es más atractivo y rentable vender libros, captar a aquellos lectores que se sienten incapaces de abarcar el caos digital y se afilian sin dudarlo a este tipo de críticas, una buena medida, que influiría directamente en la credibilidad de todos estos teóricos sería la liberación de sus obras y no la finalización de casi todos sus artículos con un enlace patrocinado a Amazon.

Dejaba hace poco un lector un comentario con el que no estoy de acuerdo pero que está indudablemente bien planteado. Se refería a la calidad de la información en Google: "Sin embargo, al aumentar la población de la red el nivel de estupidez en el sistema aumenta, lo que hace que la relevancia tienda a cero con el tiempo". Dejadme reformularlo...al aumentar la formación de la población en la red, el nivel de inteligencia del sistema aumenta, lo que hace que la relevancia tienda a cien...

Liberar el conocimiento, no impedir que fluya...eso es realmente librarnos de una red y un conocimiento basura. Lo demás, sólo nuevos cánones digitales anacrónicos, irreales y a largo plazo imposibles.

O, una vez más, como comenta Piscitelli en su magnífico post y hablando de Carr:

"Su planteo no es político sino ideológico, que su nivel de análisis está totalmente limitado por su defensa paranoide de un narcisismo asechado, y en definitiva que en sus planteos filosóficos, anida tanto un resentimiento de clase, como sobretodo el riesgo profesional y corporativo que veremos crecer y crecer, a medida que Google, la red, el software social y muchas otras tecnologías nos brinden mas posibilidades emancipatorias, instantáneamente canceladas por los profetas de lo viejo."

Empezaba este post con una imagen de Magritte que creo que resume en gran medida la utopía de McLuhan (el medio es el mensaje): El sentimiento, lo que leemos, lo que escribimos y nosotros mismos son un mismo misterio. Y eso merece ante todo, mi más profundo respeto.

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