Ciertos estados emocionales suelen estar asociados a ciertos gestos, posturas y movimientos. A la inversa, a partir de gestos, posturas y movimientos específicos estos estados se pueden inducir. Esta relación se conoce desde antiguo, ya se utilizaba en las danzas tribales y es una de las claves de la instrucción militar.

La reiteración de movimientos crea una adicción que condiciona los ritmos pensantes, los envuelve y los parasita, conduciendo al parasitado a un estado alterado de consciencia, a una situación de hipnosis. Eligiendo los movimientos precisos, la forma de girar los brazos, la cadencia de los pasos, la inclinación de la espalda, la altura de la cabeza, el modo en que se toma y se expulsa el aire… es posible dirigir a una persona o un colectivo hacia una situación emocional o un estado anímico que se pretende conseguir.

Esto, que podría ser bueno para salir de una situación conflictiva o como técnica de mejora personal, si es conducido por alguien con conocimiento, también puede utilizarse para someter, para uniformar, para “educar” sin que el educando tenga  consciencia de que está siendo sometido. Se le podría llamar adiestramiento por encantamiento; porque seduce, distrae mediante engaños, conquista la voluntad y, además, nos gusta mucho.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/el-encanto-del-adiestramiento

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