Hablar de la violencia familiar es  necesario pues es una problemática de índole social  a la que se enfrentan muchas familias.
La familia se define como la célula fundamental de la sociedad,es la familia la principal forma de organización de los seres humanos. Es una agrupación social basada en lazos de consanguinidad (como la filiación entre padres e hijos) o en el establecimiento de un vínculo reconocido socialmente, como el matrimonio.

Lo ideal es que en toda familia reine un clima de respeto y armonía basado en la carta de valores que todo núcleo familiar debe poseer.
La violencia es aquello que se ejecuta con fuerza y brusquedad, o que se hace contra la voluntad y el gusto de uno mismo. Se trata de un comportamiento deliberado que puede ocasionar daños físicos o psíquicos a otro sujeto. Por lo general, un comportamiento violento busca obtener o imponer algo por la fuerza.

La violencia familiar o violencia doméstica se relaciona directamente con la violencia de género que el Grupo Temático de Género (UNFPA 1998) definió como: “violencia que involucra hombres y mujeres, en la que generalmente la víctima es la mujer y que se deriva de relaciones de poder desiguales entre hombre y mujeres (…) no se limita daño físico, psicológico o sexual (comprende también la intimidación, sufrimiento, y/o privación de la libertad dentro de la familia o la comunidad). Incluye la violencia ejercida o condonada por el estado”. Esta es una útil definición ya que señala las dimensiones sociales y las raíces del fenómeno.
 


Cuando algún integrante de la familia transgrede o ignora las normas sociales, se dan las condiciones que desencadenan la violencia familiar; en consecuencia, el publicitado mito del “hogar, dulce hogar” que estuviera cómodamente dormido en el inconsciente colectivo durante generaciones, ahora, a principios del siglo XXI, despierta y nos obliga a ver la cruda realidad: las altas tasas de incidencia de violencia familiar y sexual en el mundo.
 
Entre los principales tipos de maltrato o violencia que se dan en el seno de una familia hay que destacar dos grandes grupos. Así, en primer lugar está la física que es la que se manifiesta a través de lesiones graves o bien a través de otras menores, que no requieren asistencia médica pero que igualmente causan un gran daño a todos los niveles a la víctima.
En segundo lugar está la violencia familiar emocional que es aquella en la que la víctima no sufre físicamente sino a nivel sentimental. En este caso la citada se manifiesta a través de lo que es el rechazo, el ignorar, el terror o el aislamiento.
Este tipo de violencia es penado por la ley, aunque se trata de un delito que no suele ser denunciado. Es que la víctima siente temor, vergüenza y hasta culpa por denunciar a un integrante de su propia familia.
Entre las principales señas de identidad que podemos destacar que tiene todo maltratador se encuentran su incapacidad para expresar cualquier tipo de afecto, una baja autoestima, el no saber controlar sus impulsos y también el haber sido víctima de maltrato, por parte de su entorno, durante su infancia.
Por su parte, las víctimas de la violencia familiar suelen tener en común características tales como el ser sumisos, contar igualmente con una baja autoestima, ser absolutamente conformistas con lo que creen que es lo que les toca vivir, y también el tener problemas para mostrar su afecto.
Tal como mencionábamos líneas arriba, la violencia familiar también puede ejercerse por la omisión de obligaciones y responsabilidades. Por ejemplo, cuando un padre abandona a su hijo y no le proporciona los alimentos y el cuidado que éste necesita.
En la actualidad ha aumentado de manera considerable la violencia familiar que los hijos llevan a cabo sobre sus padres. Un hecho que es fruto no sólo de diversas desestructuraciones en el seno familiar sino también de habérseles consentido todo a aquellos y de no haber sabido imponerles unas reglas de conducta, comportamiento y obligaciones.
La violencia familiar, por otra parte, incluye casos de abuso sexual, incluso dentro un matrimonio. Ese es el caso de un hombre que obliga, presiona o condiciona a su esposa a tener cualquier tipo de relación sexual sin que la mujer tenga la voluntad de hacerlo.
 
Existen  asociaciones contra la violencia en el hogar las cuales proponen lo siguiente:
  • Si en la relación antes del matrimonio se ven actos violentos es mejor hablarlo y tratar de cambiarlo.
  • Establecer límites en el matrimonio cuando empiezan a haber gritos, ya que los actos violentos empiezan por la falta de comunicación en la pareja.
  • Cuando se dé un problema tratar la forma de calmarse ya  que hay niños de por medio.
  • Saber que cada decisión que tomemos va a afectar de buena o mala forma a los niños.
  • Si ya se llegó a  un extremo en el que la violencia ya no solo es verbal sino física acudir a un centro de consejería para la madre y para los niños.
  • Denunciar cualquier abuso hacia la madre o a los niños.
 
 

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