Una de las principales críticas a la escuela, de las muchas que se le pueden hacer, es lo que tiene de predecible. La sucesión pautada de los días, las horas y las asignaturas. La poca variedad de lo que se hace en ellas. La vuelta, curso tras curso, a los mismos temas. Todo contribuye a crear una sensación de monotonía, de tedio, de la que resulta muy difícil salir.

Es un hecho, pero también un tópico, que los alumnos no están lo suficientemente motivados. Pero la motivación se entiende mal. No consiste en despertar el interés de un espectador pasivo, ahíto de estímulos, con sensaciones nuevas que le saquen de su habitual estado de saturación, abulia o sopor; se trata de ayudarle a que encuentre un motivo, de proporcionarle un motor.

Motivación y emoción comparten el mismo origen etimológico. Ambas palabras proceden del verbo latino movere; es decir, mover. De movere deriva motivus (movimiento) y desde elmotivus se llega a la motivación, que es la causa del movimiento, lo que mueve. De forma similar, con el prefijo e- se forma el verbo emovere, que significa retirar, mover de su sitio; como las emociones que nos alteran y nos sacan de nuestro estado habitual.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/motivacion

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