Hay  un momento del día, el sueño, que es indispensable para que todo se recomponga; para que podamos asimilar, con menos filtros, prejuicios o distracciones, todo aquello que no pudimos procesar durante la vigilia. Es un momento que requiere del silencio, de la ausencia de ruido.

También es necesario el silencio cuando no dormimos. Si no hubiera silencio no sería posible la percepción.  En cada instante recibimos  múltiples estímulos que provocan incontables sensaciones, todas al tiempo. Son los silencios, las ausencias, los que nos permiten distinguir entre unos estímulos y otros, los que hacen posible apreciar la diferencia. Son los intervalos que tenemos para comparar, ubicar y adquirir consciencia de lo percibido.

La música no sería posible sin el silencio, como tampoco la danza, la poesía, la narración, la pintura, la arquitectura ni cualquier otro arte o fenómeno que requiera del ritmo. Es decir, casi todos; porque el ritmo es el armazón de pautas y regularidades sobre el que transcurren los acontecimientos; es aquello que distribuye las acciones y las pausas en el espacio y el tiempo.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/educar-en-el-silencio

Visitas: 51

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Internet en el Aula para añadir comentarios!

Participar en Internet en el Aula

2017   Creado por Red Social INTEF.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio