Manuel no sabía de la suerte de su hermando Demetrio. Debía haber vuelto la siguiente primavera y ya habían pasado dos años. Hasta que bien entrado 1934 y viendo que no volvia con el atajo, bajó al pueblo y pidió al maestro, con el que tenía buena relación, que le escribiese una carta para mandar a Segovia, preguntando qué pasaba. Hizo de correo la sobrina del que había sido Alcalde hasta la proclamación de la II República, escondido en un bunker horadado en su propia casa. Aquella morena guapa que tanto se fijaba en él, era miembro importante de la recién creada Sección Femenina y solia viajar a asistir a los presos falangistas de la comarca.La conoció porque él era quien sumnistraba de leche, quesos y picón a la familia.

No se le pasó a Manuel por la cabeza abandonar aquel lugar, en primer lugar porque aguardaría a ver de nuevo el mechón blanco que distinguia a aquella joven con más inquietud que las posibles noticias familiares y porque en aquellos tiempos convulsos se había convertido en un hombre que conseguia cosas para otros, lo que le reportaba más ganancias que su oficio de pastor. Repartía el picón en Almaden y cargaba de nuevo la mula con los quesos que el mismo fabricaba y los subía a la serrania en la que los maquis andaban desperdigados, Cada columna de humo era un tipo de señal; de donde ya se habían marchado o del barranco al que acababan de llegar, Cualquier lugar servia para el intercambio del picón por la mercancía. Uno de ellos, Felipe, era hijo del propio Alcalde, que no quiso esconderse bajo tierra. En esos años hubo maquis de derechas y de izquierdas, algunos de derechas se volvierosn de izquierdas o anarquistas como Felipe y otros terminaron por ser solo eso, huidos piconeros.

La guerra ya había estallado cuando Paquita volvió con la noticia de que su hermano había perdido la cabeza y la de Manuel acabó de perderse por ella. Le propuso acompañarla a Madrid, pero ella le prometió esperarle y le hizo ver que su tio y su primo le necesitaban más y él podía hacer de negociador e intermediario para que el Maqui volviese al pueblo. Sin embargo, nunca hubo atisbo de pacto alguno.Lo más que pudo hacer su padre fue medrar para que la guardia civil tomase siempre el camino del monte equivocado y permitiese el menudeo a Manuel.

El pacto educativo en España es tan imposible como el de aquellos huidos con la autoridad. Los que están escondidos tienen los dientes apretados esperandoa mejores tiempos y los que mandan no quieren subir a media ladera a negociar. Qué fácil sería llegar a un acuerdo de mínimos buscando a un grupo de "sabios" , que los hay , en los que se depositasen esperanzas, responsabilidades y capacidad resolutiva. Si Manuel, pastor analfabeto podía ser intermediario, porque no algunos de los que más saben de educación en este pais, esos que aunque tengan su ascendencia política, saben que es más importante sacar a la Escuela de este pais de las catacumbas. Es penoso observar como sabiendo el camino marcado en Europa, reflejada la necesidad de educar personas, luego ciudadanos y después profesionales, no se puedan desarrollar Proyectos nacionales consensuados para el desarrollo curricular por competencias básicas. Es descorazonador pensar que todo lo que se haga en el próximo año puede quedar en la basura en el siguiente. ¿Cómo es posible que aún centren el debate en la religión si o no, en el "área" de ciudadanía o la mayor o menor privatización de la enseñanza?. ¿ No sería más fructífero dotar a los Profesores/as, a lo maestros/as de la formación inicial y permanente adecuada y apostar por el reconocimiento profesional y social que no tienen? Y hacerlo después de evaluar objetivamente las causas de su deprimente situación. Y si hay que obligar en algo a la Universidad y al Profesorado, que se haga, que pare eso están los legisladores.

Y lo peor es que los que andamos desperdigados por el monte, por los centros educativos,al final no sabremos nunca muy bien si somos "de izquierdas o derechas", es más, ya ni siquiera nos lo preguntamos, si ya ni reconocemos a los que nos mandan. Sin quererlo hemos dejado de confiar en ellos, porque hemos intuido cierta intención morbosa de perpetuarse a costa de lo que sea. Somos como aquellos esclavos de los que escribía A. Marina del ingenio de D. Nepomuceno en la época ilustrada, que cambiaron la libertad por una ración más de ron a la semana, porque la libertad prometida por un amo blanco no podría ser nada bueno. Nada de lo que propone la administración educativa le parece bueno al profesorado y la mayoría sigue siendo esclavo de la ignorancia y la pereza. No encuentro ningún iES en toda Sevilla que esté dispuesto a programar las Competencias Básicas en su Proyecto Educativo.

Tenemos el 37% de fracaso en secundaria y seguimos pensando que lo hacemos bien, que los que fallan son los alumnos/as. No nos enteramos que entre ese 37% hay personas que necesitamos integrar en una ciudadanía vital y participativa. Algunos siguen diciendo que no hay suficientes medios y yo tengo a veces la sensación de aquel tuareg que se echó a llorar cuando vio salir agua de un grifo, habiendo gastado media vida buscándola en el dessierto.

No dudo que haya profesionales de secundaria y de primaria que innoven, que se planteen educar en competencias, muchos/as lo intentamos, pero andamos huidos por el monte, somos maquis haciendo picón en tiempos de la bomba de calor.

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